Puesto que la semana anterior no había podido visitar el Sur de Lima y la posibilidad de viajar al Norte o hacia el interior estaba imposible, decidí al menos recuperar las visitas al Sur que no tenían problemas de carreteras al menos en los primero kilómetros. Decidí alojarme en Ica y desde allí, descartado Nazca por el precio de los viajes en avioneta para ver las famosas figuras misteriosas, visitar el oasis de Huacachina, un áútentico oasis en medio del desierto, es cierto que mantenido de forma un tanto artificial pero espectacular en cualquier caso, y la reserva de Paracas, bastante próxima también. Ya os adelanto que la ciudad de Ica tiene muy poco íńteres, mucha actividad pero poco interéś´ý´ńó´ḿúý´buen mantenimiento. Acabo de darme cuenta de que no tengo ni una sola foto. Es una ciudad situada en un punto bastante estratégico entre Lima y los acceso tanto al Sur como a la zona oriental, la selva y los Andes. pero arquitectóńíćá´ý´úŕbanisticamente tiene muy poco que ofrecer. Sin embargo si me pareció´ḿúý´íńteresante el Sur de Lima, prácticamente nada mas salir de la ciudad. No se ven urbanizaciones de lujo ni cosas así´ṕéŕó´śíń´duda debe ser una zona de acceso bastante popular los fines de semana y en vacaciones. Todo en un entorno muy deséŕtico. Llegando a Ica, eso sí, empiezan a verse algunos viñedos, no en vano es tambiéń´úńá´de ls ciudades con mayor produccióń´de vino y pisco.´Ý´tengo que resaltar a mis anfitriones, una gente amabilíśíḿá´ý´śencilla, uno de cuyos hermanos trabajo´varios años en España y ahora uno de los sobrinos quiere correr tambiéń´ĺá´éxperiencia de estudiar y trabajar en nuestro´paíś. Yo lo siento, he hecho lo que he podido, esperemos que la enorme ilusióń´que tiene le permita superar todos los problemas que va a encontrar.

El oasis de Huacachina es justamente eso, un oasis en medio del desierto, con unas enormes dunas alrededor de la laguna, rodeada de restaurantes y hoteles, y cuya maxima atraccióń´éś´ĺá´de deslizarse con unas tablas similares a las de surf a travéś´de las dunas o las excursiones en una especie de 4×4 monstruosos que, imagino, deben dar unos tremendos saltos por los arenales y que tienen una demanda enorme, aunque tambiéń´ḿúćha competencia, Por supuesto no pueden faltar los puestos de todo tipo de souvenires y el agua a precio de cocacola, esto es literal. La laguna, que hasta hace unos años se llenaba de forma natural, hoy en díá´ńéćéśíta ayuda artificial, del agua de servicio de las casas para poder mantener un nivel aceptable. Pero quizáś´ḿé´éśtá´quedando una cróńíćá´úń´ṕóćó´éśćéṕtica y no es mi intencióń, lo que ocurre es que no soy muy aficionado a las diversiones propias del lugar, pero es un sitio muy agradable, bastante sorprendente, al menos para alguien como yo que no había visto nunca antes un oasis y si vais por allí, desde luego recomiendo echáŕle un vistazo. En una zona muy calurosa como es esa, se puede pásar uń rato muy agadable y apenas te van a ofrecer maríá´úń´ṕáŕ´de većes. Ya sabéíś, la cosa seudohippie´que se mantiene en estos sitios.

Paracas es otra cosa. Lo primero es una reserva natural con vestigios históricos de todo tipo. Tiene una casa-museo-guíá´áĺ´ṕŕíńćíṕíó´donde te explican muy bien la historia del lugar, empezando por la evolucióń´de los propios indios Paracas y terminando por contarte que fue el lugar donde desembarcó´Bolivar para emprender la campaña definitiva de liberacióń´de Perú. Al parecer los flamencos que encontró´éń´ĺá´źóńá´ĺé´hicieron decidir los colores blanco y rojo definitivos de la bandera peruana. La reserva es enorme, de hecho, las famosas figuras de Nazca se encuentran dentro de ella, eso sí, a muchos kilóḿétros del agradable puerto donde comienza la excursióń, un sitio pequeño pero repleto de pequeños bares y restaurantes con bastante encanto. Porque el inicio de la excursióń´éś´úńá´visita a las islas Ballestas a la que no me apunté´ṕóŕ´úńá´ŕáźóń: despuéś´de dos meses paseando la Patagonia el año pasado, unas islas máś´ćóń´ćóŕḿóŕáńéś, pingüïnos y leones marinos, la verdad es que no me motivaba nada. Es verdad que se ve el famoso “candelabro”, una de las figuras de Nazca que parece una especie de señal orientativa pará´visitantes y que está´éń´úńá´eśṕéćíé´de acantilado, pero aúń´áśí, preferí´desayunar a primera hora y con tranqilidad en el puerto mientras regresaban los excursonistas y me uníá´á´éĺĺóś´ṕáŕá´śéǵúíŕ´el recorrido. No me arrepiento, ha sido uno de los ratos máś´tranquilos que he pasado hasta ahora, solo disfrutando de un abundante y barato desayuno en un bar de un francéś´ćóń´bastante estilo. El resto de la excursióń´ṕáŕá´ĺó´que sirve fundamentalmente, al menos a mí, es para que se me formen máś´ǵáńáś´de profundizar en el conocimiento de la zona. Una comida muy buena incluida en el precio que compartí´ćóń´úńá´joven pareja española y un baño en una de las playas salvajes y solitarias del parque finalizaron la excursióń´que, francamente, me dejó´ćóń´ǵáńáś´de máś. Y no lo digo por las bellezas, creo que hindúéś o de por ahí, que aparecen en alguna de las fotos, no seáis mal pensados…, o sí, que coño.

 

 

 

 

 

 

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