Ya había estado por aquí el año pasado, pero esta vez, aprovechando la invitación de Aura, estoy recorriendo la isla con más tranquilidad y disfrutando mucho más de lo que puede ofrecer, aunque también observando el día a día de quienes por la situación del país no pueden hacerlo del todo de las ventajas que supone vivir en un sitio como éste, sobre todo por la cantidad de tiempo que quitan las gestiones diarias que se necesitan para ir viviendo en esta situación. Pero ya he hablado bastante de ese tema.

La llamada “Perla del Caribe”, no solo por su belleza sino por la abundancia de ellas en tiempos pasados, es más o menos como dos veces Ibiza y está situada muy cerca de la costa norte de Venezuela a un par de horas de ferry, bastante lento, de Puerto de la Cruz, un lugar muy turístico cerca de la ciudad de Barcelona, como veis los nombres de los lugares ofrecen pocas dudas sobre su origen. No está muy poblada, supera en poco el medio millón de habitantes y, como en todo el país, la emigración la está afectando. Porque la crisis económica y la inseguridad, bastante exagerada por la prensa occidental, todo hay que decirlo, pero real, no cabe duda, ha afectado mucho la llegada de turistas. Ya casi no llegan mas que argentinos, brasileños y colombianos, y no en gran numero. No llegan cruceros a la isla, lo que antes era una fuente importante de ingresos, y la falta de recursos para el mantenimiento de calles y carreteras, junto con la falta de abastecimiento de productos básicos, ha cambiado la fisonomía por ejemplo del centro de Porlamar, antes lleno de tiendas de ropa, calzado y electrónica y ahora de productos de alimentación. Hay que tener en cuenta que la isla produce muy poco y todo llega de fuera, aunque se compensa el tema de los precios por la exención de impuestos como el IVA.

Abundan los centros comerciales, algunos todavía conservan un excelente aspecto y las tiendas típicas de estos lugares, ayer me fijé en el anuncio de próxima apertura de un Zará en uno de ellos. Pero la falta de clientes no engaña respecto a la situación. La esperanza para los margariteños es que si se produce la esperada reactivación económica antes de que sea demasiado tarde, la estructura está montada, so!o habrá que poner de nuevo la maquinaria en marcha. Dicho esto, tengo que reconocer que para nosotros es un autentico chollo, el país en general y la isla en particular. De hecho, hay muchos jubilados europeos, sobre todo alemanes holandeses e italianos, viviendo permanentemente en la isla. La mayoría no salen nunca de ella salvo para visitar a sus familias en Europa, pero viven a un excelente nivel con algunas limitaciones por la situación, tampoco demasiadas porque incluso la falta de productos se termina supliendo pagando un poco más, lo que para ellos no es problema. Aura tiene amistad con algunos, lo que me ha permitido saber como viven y su nivel de satisfacción aquí y la verdad es que nadie quiere salir de Margarita.

No hay grandes centros turísticos repletos de hoteles y grandes edificios de apartamentos, excepto en la ciudad de Porlamar y alrededores más inmediatos. Ni siquiera en las playas más concurridas como El Yaque o Playa el Agua se ven, las construcciones apenas superan los tres o cuatro pisos y no invaden la arena, aunque abundan los chiringuitos. La situación con el efectivo llega, de todas formas, al absurdo de tener que pagar las tumbonas de la playa por transferencia, una cosa de locos. En temporada alta suelen estar bastante vigiladas, al menos las más turísticas, ahora que acaba de terminar para los países del sur, no resulta muy recomendable acudir a algunas de ellas salvo en fin de semana. En las más concurridas o en la zona más alejada de Porlamar, lo que llaman la península, por que reconocer lo es, la península de Macanao, no es habitual que haya problemas de seguridad. En esta zona se pueden encontrar playas prácticamente vírgenes, sobre todo porque son lugares poco poblados y muy tranquilos en general. Personalmente es la zona que más me gusta, el oeste de la laguna de la Restinga.

Como curiosidad final, comentaré que fue “descubierta” por el propio Colón en su tercer viaje, en el que llegó al continente precisamente desde la isla. La llamó La Asunción porque llegó a ella un 15 de agosto, hoy es el nombre de la capital de la isla y del Estado de Nueva Esparta, que incluye también las islas de Coche, pequeña y muy turística, muy caribeña, y Cubagua, sin población permanente. También que sufrió el “honor” de ser visitada por el famoso Lope de Aguirre, el de la película “Aguirre o la cólera de Dios”, y sus expeditivos métodos. Asesinó al gobernador y realizó una buena masacre entre los indígenas. Buen chaval.

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