Archivo de la categoría: Historia de mi familia

…Y de Torroella a Girona.

Josep y Catalina tuvieron siete hijos, de los cuales sabemos que Antonio, que asistió como prócer habilitado a las Cortes catalanas de 1701 y 1713, recibió una demanda por derechos de herencia de la primera nuera de su madre, viuda del hijo habido en su primer matrimonio y fallecido sin descendencia:

    “Causa de Ana de Vives y Olmera y Razet, viuda de Juan de Vives de Ferrer Vedruna y Alió y Perantoni, de Barcelona, contra el noble Antón Pastors y Alió, vecino de 
Sant Iscle d'Empordà
    REAL AUDIENCIA, Pleitos civiles,13751 Fecha creación: 1720 – 1730”

Esto parece indicar que Antonio o Antón fue el hereu, aunque no Seguir leyendo …Y de Torroella a Girona.

De Enveig a Torroella

El paso de la familia del pequeño pueblecito de Enveig, en plenos Pirineos y que hoy pertenece a Francia, al lujoso palacio renacentista de Torroella costó un par de generaciones y algún matrimonio “afortunado”. La estrategia de emparentar con las principales familias norteñas, del norte de Girona, iniciada por el abuelo Geroni al casar a su heredero con una representante de la familia Códol, la continuó el propio Françesc casando a su hijo mayor con Teresa de Copons de Aiguaviva-Tamarit, una de las familias más influyentes de l’Emporda que llegaría a la nobleza titulada unos años después, y a su hija Françesca con Morer Antón Pera, un rico propietario del Rosselló. Pero el pequeño, Pére, obtuvo el premio gordo en esta política de alianzas matrimoniales, ya que emparentó nada menos que con los Descatllar, en la persona de María Doménega, una familia cuajada de nobles, militares e incluso algún obispo, cuyo linaje se remonta a los siglos XII-XIII.

Seguir leyendo De Enveig a Torroella

En el principio fue Enveig.

El primer antepasado del que tengo noticia es Françesc de Pastors, que allá por el año 1622 compró el castillo d’Enveig, hoy en la Cerdanya francesa, a la família Castellarnau, con las tierras y el señorío correspondientes y dependientes a la sazón de los condes de Cerdanya. El territorio limita con el término municipal de Puigcerdá, ya en Catalunya, y se sitúa en plenos Pirineos franceses. No obstante, en el listado de próceres habilitados en las Cortes del Principado de Catalunya del siglo XVII, en el que se recoge la participación del bueno de Françesc, aparece también una referencia a su padre, un comerciante de Ribes de Freser (Girona), llamado Geroni Pastors y apodado Llançort, reconocido como “Burgués Honrado de Perpignán” el 30 de noviembre del año 1600 de Nuestro Señor, y fallecido en dicha ciudad.

También tuvo una hermana, Maria Anna, fallecida en 1625 tras haberse casado el año anterior con Rafael Antoni Manegat y Montagut, probablemente en el parto de su primer hijo. Por aquella época, los franceses intentaban incorporar a su territorio toda la franja norte de las montañas perteneciente al Principado, aunque no lo consiguieron hasta 1659 con la llamada Paz de los Pirineos. Françesc de Pastors, debió nacer alrededor del 1600 y fue investido Señor y Vervessor (algo así como Protector) de Enveitg el primero de noviembre de 1622. Se casó con Ángela de Códol y de Morer, emparentada con el primer obispo de Solsona Luis Sans de Códol. Es de suponer que su vida fuera bastante entretenida, ya que coincide con la sublevación de Catalunya de 1640, conocida como la Guerra dels Segadors, de la que, sobre todo, queda hoy el recuerdo del himno catalán presente en cualquier celebración oficial que se precie o en los actos de los partidos nacionalistas. Aparte del listado de próceres que ya he comentado, he encontrado dos referencias documentales. Una se refiere a un pleito vecinal en 1629 y la otra, de 1624, me hace pensar que la tendencia a tener problemas con la Hacienda Pública se hereda genéticamente, pero eso es otra historia:

“Causa del magnífico Françesc de Pastors, burgués de Ribes, contra el fiscal procurador del real patrimonio del condado de Rosselló y Cerdanya”.

“Causa de suplicación sobre embargo real en el castillo, lugar y término de Enveig, en Cerdanya, y reconocimiento de Françesc de Pastors de tener en feudo y honor de Enveig, y pago de luismos y otros derechos feudales”.

Tuvo tres hijos, Anna, Geroni y Père, El mayor de los varones, llamado como su abuelo, nació en 1620, en Ribes de Freser y murió en 1655 en Puigcerdà. Fue elevado a la nobleza el 28 de diciembre de 1646 y le encontramos participando en las Cortes del Principado convocadas en 1640, junto a su hermano. Como hereu, ya que las mujeres no heredaban, recibió la herencia principal incluyendo el castillo d’Enveitg y formó, a pesar de morir joven, su propia familia, parte de la cual se ha mantenido viviendo en la localidad hasta la actualidad, de hecho, en 2008 era alcalde del pueblo, hoy perteneciente a Francia, un miembro de la misma. Aunque no conozco de su actividad en los conflictos civiles de la época, su promoción aristocrática me hace pensar que se mantuvo en la fidelidad al rey, Felipe IV en este caso, y que tendría alguna participación como militar en los combates contra los segadors o al menos contra los franceses, que habían sido llamados a participar en el conflicto y que se habían sumado gustosos.

Pero el que nos interesa para esta historia es el hermano pequeño. Père de Pastors y de Códol. Como ya he dicho, aparece mencionado entre los próceres asistentes a las Cortes del Principado en 1640. Por si alguien no lo sabe, la institución del hereu, el heredero en catalán, es tradicional en Catalunya y supone, básicamente, que solo el primogénito hereda. Al menos, la propiedad principal, la casa y las tierras que le pertenecen y el título cuando lo hay. La idea es no dividir la propiedad, al menos no en una medida en la que pueda verse realmente afectada. Esto hacía que, en aquella época, la salida para los hermanos pequeños fuera la milicia, la Iglesia o emigrar a otro lugar y buscarse su propia fortuna. En el caso de Pére, que supongo nacería alrededor de 1620, sabemos que no abrazó la vida religiosa y no tenemos datos de que se dedicara a la militar, aunque no sería extraño, pero más bien pienso que, con parte de la herencia o sin ella, debió instalarse en la zona de Vich o incluso de Sant Joan de les Abadesses ya que, como contaré, algunos documentos referidos a su nieto, le hacen oriundo de alguno de estos dos lugares, aunque el origen familiar, en todos los documentos de la época, continúa siendo considerado Enveigt.

 

Primera parte: de Pastors, en busca del origen perdido.

   Si mon pare no os ha dat         
les claus del castell major,                
¿per què combateu, senyor,              
lo que ja teniu guanyat?          

   Si tenia la barbacana            
guanyada, como clar se veu,             
senyor, ¿per qué combateu               
allò que per vós se mana?                 

   Si teniu seguretat          
y claus del castell menor,                 
¿per què combateu, senyor (...)

Tirant lo Blanch, capítulo 436. Joan Martorell, siglo XV

(el texto tiene un doble sentido ya que la doncella recrimina al caballero que teniendo ganado el acceso al castillo menor, o sea a ella misma, se distraiga en conflictos con el padre y no la atienda como debería).

Estos versos de la muy famosa y antigua novela de caballerías me vienen muy bien para introducir esta historia, en tono de humor-erótico, ya que efectivamente, mi apellido es lo que parece: catalán. Y además muy antiguo, más o menos como los versos. Y además lo es, mío quiero decir, gracias a un affaire sentimental que conoceréis más adelante. Alguien me dirá que la novela no está escrita en catalán sino en valenciano, pero sinceramente, las discusiones sobre si son el mismo idioma o no, me aburren. Y pretender distinguir entre uno y otro en el siglo XV…, en fin.

Teniendo en cuenta que mi padre y yo, y hasta donde sé mi abuelo, siempre hemos “presumido” de ser de Carabanchel, la verdad es que no deja de ser curioso. Pero todo tiene su explicación, incluido el por qué eso tan aparentemente obvio ha supuesto una sorpresa para mí. Además, reciente.

Desde que tengo uso de razón, siempre le oí contar a mi padre que nuestro apellido era originalmente Pastor, a secas, pero que un antepasado mío había “comprado” el derecho a cambiarlo incorporando el de anterior y la s final. El susodicho era militar de carrera y parece que había llegado a un importante grado en el Ejército, y de esa forma quería distinguirse de la plebe. Parece que había un documento que guardaba su hermano, mi tío Antonio, que lo demostraba. Incluso recuerdo haberle oído decir que la cantidad estaba expresada en reales, lo cual tendría toda la lógica del mundo. Nunca vi el documento y, por lo que sé ahora, nunca lo veré. Como considero a mi padre incapaz de “construir” una historia como esa, no por falta de imaginación sino por sentido de la rectitud, supongo que sería algún invento de mi tío, mucho más “imaginativo”, o incluso de mi abuelo, perfectamente capaz de inventarla también. O simplemente una tergiversación de alguna actualización del apellido de cara a cualquier tipo de prebenda o disputa por herencia. Lo ignoro.

La cuestión es que hace poco tiempo, no más de tres o cuatro años, un amigo me comentó durante una cena en su casa que estaba dedicando bastante tiempo, una vez jubilado, a investigar en su árbol genealógico y que estaba consiguiendo datos incluso de varios siglos atrás. Al parecer se trataba de una página web internacional, gestionada por una determinada Iglesia que no mencionaré, El asunto despertó mi curiosidad, aunque hasta hace poco más de un año no me puse a buscar a mi vez los datos de mi propia familia. Y lo que encontré me dejó bastante perplejo. Naturalmente, mi búsqueda se realizó a la inversa, partiendo de mi padre y remontándome en el tiempo, pero lo voy a contar cronológicamente, siguiendo el orden histórico, por dar mayor orden al relato. Y claro, la referida web me ha dado muchos datos y, sobre todo, ideas para buscar, porque hoy en día casi todo se puede encontrar en internet.

Introducción: de Pastors Díaz

Como el avispado lector habrá adivinado, son mis propios apellidos, por lo que sí, en efecto, ahora y aquí empiezo a contar mi historia. Pero no se preocupen, no es la mía, sino y, sobre todo, la de mi familia, o quizás las de mis dos familias. Tengo que advertir, en cualquier caso, que no es una historia perfectamente referenciada en la que todo lo que se cuenta está refrendado documentalmente, la mayoría de lo que conozco de mi familia está basado en los relatos que mis padres, mis tíos y algunos otros testigos de sus vidas y milagros me han contado a lo largo de mi ya considerable existencia. Seguir leyendo Introducción: de Pastors Díaz