Todas las entradas por joaquindpd

AFGANISTÁN: LA TRAICIÓN DE OCCIDENTE (2)

El Estado Islámico de Afganistán fue el régimen islamista (regido por la sharia) establecido por los muyahidínes en Afganistán entre 1992 y 2002, hasta su derrocamiento por los talibanes. Los muyahidines son los miembros de las diversas facciones político-militares que operan en Afganistán desde comienzos de la década de los años 1970. Este Estado Islámico tuvo como antecesores a diferentes gobiernos en el exilio establecidos en los ’80 para canalizar la oposición a la República Democrática de Afganistán, que continuó oficialmente en el poder tras la salida de los soldados soviéticos. El Estado Islámico fue fundado en el exilio, en Peshawar, en febrero de 1989 y reconocido inicialmente por varios países de mayoría musulmana, incluida Arabia Saudí y de facto por la mayoría de los países occidentales.​

Este régimen pudo establecerse en Kabul tras el colapso de la República en el año 1992. Después de desarmar a los civiles (armados por las organizaciones de masas del anterior régimen) y concentrar las armas en las milicias de los señores de la guerra, el Estado Islámico se caracterizó por las continuas luchas internas y la fragmentación del país, así como por la proliferación del cultivo y tráfico de opio y de la prostitución, la destrucción cultural y hasta el tráfico de órganos que eran vendidos en el extranjero.​Cuando los talibanes, una facción muyahidín, se hicieron con el control de la mayor parte del país, establecieron un gobierno rival llamado Emirato Islámico. El Estado Islámico fue expulsado de Kabul pero continuó teniendo el reconocimiento diplomático de la ONU y la mayoría de los Estados.

Seguir leyendo AFGANISTÁN: LA TRAICIÓN DE OCCIDENTE (2)

AFGANISTÁN: LA TRAICIÓN DE OCCIDENTE (1)

Ronald Reagan se reúne con los Talibanes: “Estos caballeros muestran un sentido moral equivalente al de los Padres Fundadores.” Ronald Reagan 1985

La situación geográfica de Afganistán lo ha convertido en lugar de encuentro de imperios y civilizaciones, así como en cruce de importantes rutas entre polos comerciales como la Ruta de la Seda. Afganistán tiene más de 5.000 km de fronteras con seis países, de las cuales la más larga es la frontera sur con Pakistán, de unos 2.640 km. Afganistán también hace frontera al oeste con Irán (936 km) y al norte con las antiguas repúblicas soviéticas de Tayikistán (1.206 km), Turkmenistán (744 km) y Uzbekistán (137 km). La frontera más corta de Afganistán limita con la provincia china de Xinjiang y tiene apenas 76 km. Por otro lado, su estructura tribal, mantenida de forma continuada hasta el momento actual, hace difícil la consideración de Afganistán como un Estado consolidado a lo largo de la historia. 

Afganistán es, pues, una sociedad multiétnica y mayoritariamente tribal. La población del país se divide en diferentes grupos y tribus con sus propias características etnolingüísticas: Pastún, Tayikos, Hazara,  Uzbeko, Sadat, Aimak, Turcomanos, Baluchi, Pashai, NuristaníGujjar, Árabes, Brahui, Pamiri, Kirguís y algunos otros. En el Himno Nacional de Afganistán y en la Constitución afgana se mencionan un total de 14 grupos étnicos.

Durante la mayor parte de su historia, las tribus afganas se movieron entre la influencia árabe, persa, hindú y turca, hasta que la expansión colonialista inglesa, en permanente conflicto de influencias con Turquía, Irán y la Rusia zarista, consiguió imponerse en la mayor parte del país durante la parte final del siglo XIX y principios del XX, manteniendo una ficción de independencia basada en el apoyo a una monarquía muy debilitada.

Tras la Revolución de 1917, el gobierno soviético fue el primero en reconocer, en 1919, la independencia y soberanía de Afganistán, aun cuando no habían finalizado la lucha por su independencia contra el Reino Unido. Este país exigió la ruptura de relaciones entre Afganistán y el naciente «País de los Soviets», llegando a presentar en 1923 el llamado «ultimátum de Curzon», una de cuyas principales exigencias era retirar el personal diplomático soviético de Afganistán como condición para garantizar su reconocimiento como estado independiente y soberano.

Seguir leyendo AFGANISTÁN: LA TRAICIÓN DE OCCIDENTE (1)

La ruta 66

Seguro que muchos habréis leído la famosa novela de Jack Kerouac En el camino (On the road). Yo lo hice por primera vez muy joven, con menos de veinte años. Recuerdo que aún estaba prohibida por la censura franquista y la conseguí a través de una persona, cuyo nombre no recuerdo, que venía por la oficina donde yo trabajaba, con una cartera repleta de libros censurados y a quien nunca podré agradecer suficientemente que nos ayudara a ventilar nuestras mentes facilitándonos el acceso a obras como Trópico de Cáncer, El cuarteto de Alejandría, Las drogas o incluso El Decameron, además de algunas editadas por la famosa editorial Ruedo Ibérico como El Laberinto español o La Santa Mafia, el libro que nos descubrió la realidad del Opus Dei (aunque no recuerdo si era el título exacto).

La novela me impactó profundamente, no solo por la historia, la referencia a las drogas, que en esa época no se conocían apenas en España o el sexo, en una época en que, cómo decíamos entonces: “Follar no es pecado, es milagro”. A mí me interesó sobre todo el viaje, aquellos recorridos de Chicago a Los Ángeles, a lo largo de la ruta 66 y pasando por lugares cuyo solo nombre ponía a funcionar mi imaginación: Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona o California.

Seguir leyendo La ruta 66

BREXIT

Esta mañana he escuchado en la radio un comentario, no recuerdo de quien, en el que el autor relataba su primera experiencia de viaje a Gran Bretaña en los primeros 80′ relacionándola con la situación post-BREXIT. Recordaba el paso por la frontera inglesa en dos filas, la de los ciudadanos de la Comunidad Europea y la del resto del Mundo. Y la sensación que le produjo de profundo deseo de salir de la segunda fila para pertenecer a la primera. Todos sabemos que esas dos filas siguen existiendo cuando se llega a cualquier país de la UE, incluido desde hace años el nuestro. Lo que ocurre es que, desde que nos permitieron entrar al Club de los “ricos”, nosotros pasamos por la fila “rápida”.

Mi primer viaje a Londres fue en 1973 e Inglaterra acababa de incorporarse a la, entonces, Comunidad Económica Europea. Al llegar a la aduana de Heathrow, no había dos filas, sino tres: ciudadanos de la CEE y USA, ciudadanos de países de la Commonwealth y ciudadanos del resto del Mundo, y no sé si eso ha cambiado en la actualidad, supongo que no. Pero teniendo en cuenta que hay 54 países que pertenecen a la antigua Mancomunidad Británica de Naciones, la verdad es que la sensación de sentirse un “apestado” era mucho mayor. Mientras veías pasar sin problemas a nigerianos, indios, paquistaníes o jamaicanos, los españoles, portugueses, griegos y casi todos los árabes, teníamos que esperar pacientemente nuestro turno y el poco amable interrogatorio de los funcionarios.

Alguna vez he contado que para un chaval de Carabanchel, que no llegaba a los veinte años y no sabía más que cuatro palabras en inglés aprendidas de la letra de alguna canción, viajar en los los primeros 70′ a Londres era como viajar a Marte, más o menos. Del gris de los últimos, pero tremendos, coletazos del franquismo, a la cuna del pop en pleno auge del gay power, casi nada. Seguir leyendo BREXIT

Espacios Europeos

Debate sobre Harina de Otro costal

Por casualidad, buscando otras cosas, encontré ayer el audio de este debate, realizado en diciembre de 2016, con motivo de la publicación del libro Harina de Otro Costal, de Ana Cepeda Étkina, en el que participamos la autora del libro y yo mismo como editor.

El libro fue un éxito para nosotros, pero no el que en mi opinión merecía. Lo vuelvo a recomendar nuevamente porque es un tema histórico relacionado con un asunto aún pendiente en la Memoria Histórica de nuestro país, el tema de los llamados “niños de la guerra”. Si alguien se anima, le puedo asegurar que no quedará defraudado.

Hoy es mi santo y el Día de los Abuelos

No hemos sido nunca, en mi familia, de celebrar los santos, las onomásticas, supongo que influidos por el anticlericalismo de mis padres. En realidad, deberíamos hacerlo si siguiéramos la tradición catalana de mis antepasados, porque allí sí se celebran incluso más, a aveces, que el propio cumpleaños. Pero eso desapareció hace mucho tiempo, seguramente con mi bisabuela paterna y, con seguridad, con su hijo, mi abuelo, que se sentía más madrileño que la Cuesta de la Vega. No os cuento mi padre, que a pesar de haber nacido en Barcelona, por pura casualidad, parecía “escapado” de una escena de La Verbena de la Paloma. Yo nunca me acuerdo espontáneamente cuando llega el día. Hoy me lo ha recordado un amigo que me ha felicitado por whatsapp y todos los años suele ser así, alguien me lo recuerda y entonces soy consciente de ello. También he sabido que es el Día de los Abuelos. No sé si esto lleva mucho tiempo establecido pero hasta hoy no lo sabía. Y ya veis, eso sí me gusta.

Soy abuelo y me siento abuelo. Quizás no un abuelo muy tradicional, me interesa demasiado vivir mi propia vida como para vivirla en función de mis nietos y antes de mis hijos. Seguro que más de uno/a me considera un egoísta recalcitrante. Pero me gusta estar con ellos y disfruto viéndoles crecer e irse formando como personas aunque no los vea todos los días y, cuando viajo, me pueda pasar hasta cinco o seis meses seguidos sin verles. No importa. No van a heredar de mí mas que mi apellido, sobre todo el niño, y probablemente algunas historias que contar, pero sus padres lo están haciendo muy bien y algo habré influido, supongo. Seguir leyendo Hoy es mi santo y el Día de los Abuelos