Todas las entradas por joaquindpd

Hoy es mi santo y el Día de los Abuelos

No hemos sido nunca, en mi familia, de celebrar los santos, las onomásticas, supongo que influidos por el anticlericalismo de mis padres. En realidad, deberíamos hacerlo si siguiéramos la tradición catalana de mis antepasados, porque allí sí se celebran incluso más, a aveces, que el propio cumpleaños. Pero eso desapareció hace mucho tiempo, seguramente con mi bisabuela paterna y, con seguridad, con su hijo, mi abuelo, que se sentía más madrileño que la Cuesta de la Vega. No os cuento mi padre, que a pesar de haber nacido en Barcelona, por pura casualidad, parecía “escapado” de una escena de La Verbena de la Paloma. Yo nunca me acuerdo espontáneamente cuando llega el día. Hoy me lo ha recordado un amigo que me ha felicitado por whatsapp y todos los años suele ser así, alguien me lo recuerda y entonces soy consciente de ello. También he sabido que es el Día de los Abuelos. No sé si esto lleva mucho tiempo establecido pero hasta hoy no lo sabía. Y ya veis, eso sí me gusta.

Soy abuelo y me siento abuelo. Quizás no un abuelo muy tradicional, me interesa demasiado vivir mi propia vida como para vivirla en función de mis nietos y antes de mis hijos. Seguro que más de uno/a me considera un egoísta recalcitrante. Pero me gusta estar con ellos y disfruto viéndoles crecer e irse formando como personas aunque no los vea todos los días y, cuando viajo, me pueda pasar hasta cinco o seis meses seguidos sin verles. No importa. No van a heredar de mí mas que mi apellido, sobre todo el niño, y probablemente algunas historias que contar, pero sus padres lo están haciendo muy bien y algo habré influido, supongo. Seguir leyendo Hoy es mi santo y el Día de los Abuelos

19 de julio de 1936, un pueblo en armas

(todoporhacer.org julio 2020)

En el año 2016, se cumplieron 80 años del golpe de Estado que dio origen a la guerra civil española y que desencadenó en algunos territorios de la península una auténtica revolución social que cuestionó todas las bases del orden establecido, pasando a gestionar la economía y el resto de la vida al margen de las instituciones del Estado. Para conmemorar ese aniversario, el año pasado publicamos un artículo sobre estas experiencias colectivizadoras , este año trataremos cómo la organización obrera previa al alzamiento militar hizo fracasar el golpe y posibilitó esas experiencias autogestionarias que aún siguen siendo un ejemplo para todos/as los/as que anhelamos un mundo nuevo sin gobernantes ni gobernados/as. Para ello, publicamos estos extractos del libro de Hans Magnus Enzensberger, El corto verano de la anarquía, que a través de la vida y muerte de Buenaventura Durruti, y con testimonios de los/as protagonistas de los hechos, nos cuenta la historia del primer tercio del siglo XX del anarquismo en nuestro país.

Seguir leyendo 19 de julio de 1936, un pueblo en armas

Ha muerto Juan Marsé

Otra desgracia para la cultura española. Nunca olvidaré el impacto de sus Últimas tardes con Teresa cuando lo leí siendo casi adolescente. Después he leído casi todas sus novelas y siempre ha sido un placer. Pero aquella historia que luego se llevó al cine con la bellísima y llorada Maribel Martín y el chulazo Ángel Alcazar (y la no menos bella Patricia Adriani), dirigida por Gonzalo Herralde, tiene una fuerza y un nivel de evocación que me hace volver a ella periódica e irremediablemente. Mi tocayo Sabina dice que él hubiera querido ser pirata, yo siempre he soñado con ser alguna vez ese Pijoaparte, motero, golfo y seductor, de barrio marginal y generoso a su estilo, al que la vida no le permite elegir pero que acepta su papel sin aspavientos y elegancia. Adéu Joan.

Paternalismo de Estado (I)

¿Cómo distinguir una actuación paternalista por parte del Estado de lo que se supone que es una de sus obligaciones: la protección de los individuos ante agresiones externas o internas de cualquier tipo?

Si lo vemos desde el punto de vista del neoliberalismo imperante, el Estado debe cubrir las deficiencias del sistema de acumulación capitalista cuando la situación creada por conflictos de difícil solución pone en riesgo la continuidad de esa acumulación. Es cuando surgen las demandas de rescate de empresas, financieras o no, a cuenta del endeudamiento del sistema público. Poco tiempo después, ese endeudamiento será atacado por tierra, mar y aire como perjudicial para la evolución de la sociedad y se exigirán recortes en los servicios sociales al mismo tiempo que se acusará de ineficiencia a la gestión pública. En lenguaje de mi barrio: “Encima de puta, tengo que poner la cama. Seguir leyendo Paternalismo de Estado (I)

Hace dos años.

Hace dos años volví de Venezuela pocos días antes de mi cumpleaños. Era mi segundo viaje a ese país que ahora ya forma parte de mi mismo. Había viajado en enero con ilusión, pero también con la prevención con la que los años inevitablemente te cargan. El año anterior, durante una estancia de una semana en isla Margarita, había conocido a una mujer que me había impactado muy profundamente. Luego vinieron las charlas por Skype y la decisión de volver a su isla para explorar entre los dos hasta donde nos llevaba aquello que apuntaba entre nosotros. Hoy debería estar aquí, conmigo, si no hubiera aparecido el dichoso “bicho”. Espero que no tengamos que esperar mucho para poder estar juntos de nuevo. Mientras tanto, quiero recordar aquella vuelta con un vídeo que dediqué hace unos meses a un país bendecido y desgraciado como pocos. Y a ella, claro.

“Billy el Niño”

“Muere ‘Billy el Niño’ a los 73 años de edad por coronavirus”

"El expolicía Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, ha muerto a primera hora de este jueves a los 73 años de edad a causa del coronavirus. Destinado en su momento en la Brigada Político Social, fue investigado por supuestas torturas cometidas durante el franquismo y más de una decena de personas habían presentado querellas contra él el año pasado. Nunca llegó a ser juzgado por estos hechos."

Yo era un chaval de diecinueve años, de Carabanchel y él un “enano” que no tenía “media hostia”. Asi que cuando oí las palmadas detrás de mí y la cantinela de “¡Vamos, vamos, desalojando ya…!“, me volví, le agarré de las enormes solapas de su impecable chaqueta de última moda y le dije donde podía meterse las “palmaditas”. Debí de pillarle por sorpresa porque se limitó a abrir mucho los ojos y manotear en el aire durante unos segundos. Mis compañeros, que sí lo conocían, me hicieron soltarle rápidamente mientras me empujaban escaleras abajo. Entonces reaccionó como, supongo, era habitual en él: sacó una pistola de la sobaquera, eso sí, sin decir una sola palabra, y disparó dos veces al techo. Seguir leyendo “Billy el Niño”