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Nostalgia

     Si supiera contar,

     si supiera pintar,

     si supiera cantar…

     Si pudiera reir.

 

Te miro,

te escucho,

respiro tu silencio…

Lo inhalo en la distancia.

 

     Tu imagen tan feliz,

     hace solo un minuto,

     onda de espacio-tiempo…

    Curvada para ti.

 

Para verte de nuevo,

tan cerca como ayer,

por tu risa que anhelo…

Por tu boca y tu piel.  

 

 

     Y tus ojos que muestran,

     oscuros, misteriosos,

     como un pozo profundo…

     Mi propio renacer. 

Rapsodia en blue

Observando el horizonte

el ocre se vuelve azul,

una mezcla de colores

que es la magia de la luz.

 

Por eso te sueño siempre

en un aura de turquesa,

como el mar que tanto amamos,

cuando te pienso…, impaciente.

 

La distancia enorme y mínima

que nos separa y nos une

nos desanima y alienta,

nos envuelve…, y nos da fuerza.

 

Sonríes en la pantalla

y te ofreces a mis ojos

como un espejismo vivo,

una realidad soñada.

 

Tus negros ojos velados

me miran sin verme ahora

me urge en silencio tu boca…,

y respondo ilusionado.

 

Azul…, azul…, mar y cielo,

horizonte en movimiento

como las olas y el sol,

como tu amor y mi vuelo.

 

 

 

Ítaca, al fin

“Ten siempre a Ítaca en la mente

Llegar ahí es tu destino

Más nunca apresures el viaje

Como sabio en que te habrás convertido

Sabrás muy bien que significan las Ítacas”

Konstantin Kavafis

Tu rostro de marfil sobre el cuerpo moreno

Tu sonrisa, tan blanca, ilumina mi noche

Tus labios me sugieren las sombras de otros tiempos

Sustraen mi mirada, me distraen, ausente.

 

Tu leve cuerpo flota sobre la blanca cama

Tu suave piel, brillante, recela de mis manos

Que intentan la aventura de recorrerla amante

Con la suave firmeza que provoca el deseo.

 

Por qué llegué a esta isla lejana y misteriosa?

En que suerte de Ulises por tu amor convertido?

He viajado las tierras con un rumbo disperso

Surcando la vereda marcada por tus pechos.

 

Ahora lo sé, y solo ahora lo supe

No busco una Penélope que tejiendo me espere

Burlando pretendientes a mi trono vacío

Mientras mis pies me llevan a lo desconocido.

 

Una mujer pretendo, real y misteriosa

Como solo lo oculto envuelve la verdad

Una mujer con vida, con alma, cuerpo y risas

Una mujer…, como una isla, mi Ítaca final.

Poema desde mi rincón

Lluvia y piedras,
sol y tierra,
música en mis oídos.
Palabras huecas
que ya no escucho.
Milagro de luz,
baile de olas,
monótono, tranquilo.
Despertar de unos sueños
que ya nunca recuerdo.
El hueco de mi cama,
lo llena tu vacío, y ya
casi no hay sitio para mí,
solo la luna…, y el viento.

El tiempo ya me huye,
pero voy a su encuentro,
Mi sombra me busca
pero yo me escondo,
la esquivo una vez más.
Soledad acompañada,
por sinfín de recuerdos.
El lugar que yo busco
siempre estará contigo,
eres tú, disfrazada
de cueva, de árbol,
de abrazos, de besos,
de espesura, de augurios…

Ya no sé lo que espero,
no sé si espero algo,
pero sigo adelante.
Aquel chico de barrio
vuelve siempre, está aquí,
inventando los juegos
que fueron inventados
hace ya mucho tiempo.
Recorriendo los pasos
que fueron recorridos.
Dibujando caminos
en un mapa vacío
que lleno con tu rostro,
tu sonrisa…, y tu olvido.

SIN SENTIDO

No siempre que miro
Soy capaz de ver
Mi espejo me esconde
La luz y las sombras
Intuyo que soy
Solo si me nombras
Y cuando lo haces
Vivo en un momento
En ese sonido
Y en tu pensamiento
 
Intento gritar
Desde mi silencio
Pero no hay palabras
Para sorprenderte
Para que yo pueda
Centrar tu mirada
En mi sombra oculta
Porque es mi llamada
Silencio estridente
Grito sin respuesta
 
Luego gime el viento
El mar y la calma
Tu imagen se borra
Solo en mi mirada
Si estás no lo siento
Vivo en la esperanza
De darle sentido
De llegar a ser
No siempre que miro
Soy capaz de ver.

No pregunten quién soy porque no se los digo (Chavela Vargas)

Es cierto que mis noches nunca acaban
Aunque es siempre peor el despertar
Mañanas cortas por el sueño aplazado
Tardes vacías que no tienen final

Proyectos incontables que no cumplo
Anhelos de vivencias, de sentido
¿En qué momento me perdí en el camino?
¿Dónde quedó mi sombra, mi reflejo?

El espejo no me devuelve nada
Al menos, que yo pueda descifrar
Sé que tengo pendientes los esfuerzos
Que devuelvan mi vida a algún lugar

Solo siento impotencia, desconcierto,
Inquietud, apatía, soledad.
No soy joven, es cierto, ni soy sabio
¿Qué soy? ¿Qué espero?... ¿Espero ya?

Ni siquiera me valen indulgencias
Que he derrochado a chorros sin cesar
Son ya las escapadas demasiadas
Las metas no me importan, pero están

Me esfuerzo en asumir mi rol supuesto
Ese papel que debo realizar 
Pero siempre navego en otras aguas
Que me asustan, oscuras..., no es el mar

No quiero hundirme ya, y me resisto
Intento vislumbrar cómo salvarme
Encontrar un cabo suelto, algún amarre
Que me permita, de nuevo, regresar

Me invento retos que son casi imposibles
Para incumplirlos antes de empezar
Por mantenerme libre en mi cabeza
Pero el valor no acaba de llegar

Sentirme vivo aún, el resto es niebla
Niebla de los sentidos, de los actos
De mis huesos, mi sangre, mis espantos
En busca de mi sombra, ¿dónde está?

Y no hay motivo alguno para ello
Solo mi negación, mi abandono, mis miedos
Que se alimentan de mis obsesiones
Y que no soy capaz de superar

Que me frenan, me amarran y me ciegan
Que me mantienen en la oscuridad
Y cuando al fondo, alguna luz sospecho
Me doy la vuelta, de nuevo, una vez más.