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Paternalismo de Estado (I)

¿Cómo distinguir una actuación paternalista por parte del Estado de lo que se supone que es una de sus obligaciones: la protección de los individuos ante agresiones externas o internas de cualquier tipo?

Si lo vemos desde el punto de vista del neoliberalismo imperante, el Estado debe cubrir las deficiencias del sistema de acumulación capitalista cuando la situación creada por conflictos de difícil solución pone en riesgo la continuidad de esa acumulación. Es cuando surgen las demandas de rescate de empresas, financieras o no, a cuenta del endeudamiento del sistema público. Poco tiempo después, ese endeudamiento será atacado por tierra, mar y aire como perjudicial para la evolución de la sociedad y se exigirán recortes en los servicios sociales al mismo tiempo que se acusará de ineficiencia a la gestión pública. En lenguaje de mi barrio: “Encima de puta, tengo que poner la cama. Seguir leyendo Paternalismo de Estado (I)

Pandemia

Después de dos semanas de confinamiento y de haberme preguntado a mí mismo sobre este asunto y leído bastante al respecto, tengo una opinión formada que no creo que varíe mucho de la que pueda tener cuando termine todo esto, aunque, por supuesto, me gustaría que hubiera evolucionado a mejor cuando llegue ese momento.

La pandemia está ahí, es indiscutible y es muy grave desde el punto de vista de las consecuencias letales. No tanto por el efecto del virus en sí, ya que lo más llamativo es su capacidad de contagio, sino por como afecta a las personas con problemas de salud previos, especialmente. Si no se hubiera actuado, habría habido un número de fallecimientos, probablemente, de un mil por cien respecto a los que va a haber (todavía queda mucho si hablamos a nivel mundial para considerarla controlada). Llevamos 34.000 fallecidos en el mundo a 30 de marzo. En cualquier caso, el resultado final será menor, probablemente, que otras muchas causas que no llegan a provocar nunca estas restrictivas medidas políticas y sociales, como el hambre (6,3 millones de niños en 2017), la falta de agua potable (se calcula que alrededor de mil niños mueren cada día por sus consecuencias), los accidentes laborales (dos millones de personas cada año), la propia polución (siete millones de fallecimientos anuales) o el tráfico (1.3 millones de muertes y más de 25 de afectados), por ejemplo. Y a nadie se le ocurre restringir el uso de vehículos o cerrar fábricas por esos motivos.

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Lo importante es que haya salud.

           (Imagen vista en El País del 6-3-2020)

En España, sin duda, es una de las frases más repetidas, sobre todo después de los sorteos a los que tan aficionados somos en este país. De hecho mi padre, como muchas otras personas, llamaba al día 23 de diciembre “el día de la salud”, por aquello de que después de comprobar cada año que tampoco ha tocado la lotería de Navidad, todo el mundo suelta la referida frase a modo de consuelo.

Lo que no esperábamos es que, de pronto, por obra y gracia de un pequeño organismo al que no se puede llamar ni “bicho”, se haya convertido en LA ESTRATEGIA indiscutible a seguir por todo el mundo, dicho en sentido literal.

Y en efecto, en lugar del dinero, del poder, del consumo, de la acumulación, de la obsesión por tener cuanto más cosas mejor, la salud es hoy el principal y casi único objetivo de nuestra vida, tanto individual como colectivo.

Habrá que estar atentos, tengo la sensación de que el mundo no va a superar todo esto impunemente, y, por una vez, me parece que el balance podría no ser negativo. Veremos.

 

Ilusión e ilusiones

       "Hay que vivir ilusionados pero sin hacerse ilusiones"
Juan Gil-Albert

          La riqueza de la lengua es infinita, ¿verdad que no hace falta explicar nada? Una frase complicada pero todo el mundo sabe lo que quiere decir. Yo estoy de acuerdo, dicho sea de paso.