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Bertolucci in memoriam

Hoy ha fallecido el gran director de cine italiano Bernardo Bertolucci. Hace mucho que no leía nada sobre él, después de haber visto su, para mí (ignoro si llegó a realizar alguna más), última película: Los soñadores. No me gustó.

Pero eso no impide que este hombre me haya hecho pasar algunos de los mejores momentos vividos en una sala de cine. Ha habido más películas, pero en este momento quiero recordar algunas de las que me han influido especialmente. La primera que recuerdo es El conformista, una película preciosa, como todas las suyas, pero que me llamó la atención por el proceso que lleva al personaje principal, protagonizado por Jean Louis Trintignant a convertirse, desde la mediocridad, en asesino a las órdenes del servicio secreto fascista. La ví en Francia, no recuerdo si porque estaba prohibida en España, no me extrañaría.

La segunda es la archifamosa, para mi generación, Último tango en París. Una de las películas por las que se organizaban viajes al extranjero, esas barbaridades que produce la censura de un régimen dictatorial empeñado en poner puertas al campo. Yo la vi en Londres, aunque no tenía intención de hacerlo. Tenía la idea de que no era una buena película, famosa únicamente por la escena de la mantequilla. Pero era Viernes Santo, todo estaba cerrado, no había conciertos y mi compañero de viaje estaba empeñado en ir, así que fuimos. Por supuesto el cine estaba lleno de españoles, pero mi sorpresa fue encontrarme con una grandísima película en la que se explora, desde la soledad del individuo, a la obsesión por el triunfo, el aburrimiento de quien lo tiene todo o la sorpresa de la cercana vejez, que llega sin avisar. La he visto varias veces y ahora la entiendo mucho mejor. Pero me encantó, fue todo un descubrimiento, con un Marlon Brando que ya se preparaba para sus fantásticos personajes de Corleone y Kurtz.

Después vino Novecento. ¡Qué decir de una de las películas más importantes de la segunda mitad del siglo XX!. La mejor explicación que he visto sobre el ascenso del fascismo ante una clase superior agotada y moribunda que decide entregarse en manos de auténticos asesinos para intentar mantener su estatus ante una sociedad que evoluciona imparable hacia mayores cotas de igualdad. Quizás el personaje más representativo es el que interpreta, magníficamente, Burt Lancaster, el del viejo patriarca que decide suicidarse cuando la impotencia no le permite abusar sexualmente de la niña que acaba de entrar a trabajar como criada en la casa: mejor desaparecer que no poder ejercer los privilegios de clase. 

Y que decir de la hiperoscarizada El último emperador. La belleza de las imágenes casi no permite seguir la trama. Yo creo que es la película más viscontiniana de Bertolucci. Coetáneos y compartiendo ese izquierdismo elegante que les facilitaba una sociedad sofisticada, puede que formen parte de la media docena de directores más importantes del cine italiano de todos los tiempos, lo cual es decir mucho, aunque la caída de calidad haya sido imparable en las últimas décadas.

Por último quiero hablar de una película, sin duda menor entre la filmografía de este gran artista, pero que a mí me causó una gran impresión cuando la vi por primera vez, que se repite cada vez que vuelvo a visionarla: Belleza robada. Es difícil sacar tanto partido de una no-actriz, como era en aquel momento Liv Tyler, teniendo en cuenta que se mantiene en cámara casi permanentemente durante toda la película. Pero, en mi opinión, y sin negar la impresionante fotogenia de esa mujer, entonces casi una niña, lo mágico de esta obra lo aporta, además de los alabadísimos paisajes de la Toscana, el trabajo impresionante de los actores secundarios, auténticos maestros de la interpretación que no dudaron en aceptar estos papeles para trabajar con un director mítico como fue Bertolucci. Aquí va la nómina: Sinéad Cusack, Jeremy Irons, Jean Marais, Raquel Weisz y Joseph Fiennes, entre otros. Fantástico.

The Hero

Ayer vi una película, como casi todas las noches antes de acostarme, y mira por donde descubrí una poetisa americana que no conocía, lo cual no es raro, no soy un experto en poesía. En ella, la protagonista, una mujer mucho más joven, lee este poema a su amante en su setenta y dos cumpleaños después de saber que él está enfermo de gravedad. Me pareció fantástico.
“Salmo sin Música”
Edna St. Vincent Millay.
No me resigno a que los corazones que aman sean sepultados bajo el duro suelo,
Así es, y así será, porque así ha sido desde tiempo inmemorial:
A la oscuridad se van, los sabios, los bondadosos.
Coronados con lirios y laureles se van: pero no me resigno.
Amantes y pensadores húndanse en la tierra.
Sean uno con el polvo sin vida e indiscriminado.
Un fragmento de lo que sentiste, de lo que conociste,
Una fórmula o una frase permanece, pero lo mejor se ha perdido.
Las respuestas rápidas y perspicaces, la mirada honesta, la risa, el amor,
Todo se ha ido. Se ha ido a nutrir los rosales. Elegante y rizada en su floración.
Fragante es la floración. Lo sé. Pero no estoy de acuerdo.
Más preciosa que todas las rosas del mundo era la luz de tus ojos.
Hacia abajo, adentro de la oscuridad de la tumba
Delicadamente se van, los hermosos, los tiernos, los bondadosos;
Suavemente se van, los inteligentes, los ingeniosos, los valientes.
Lo sé. Pero no estoy de acuerdo. Y no me resigno.

Tener y no tener

Nunca he visto en el cine una película en que la química entre los protagonistas sea tan fuerte. Es una película menor, desde luego, pero lo de la pareja Bogart-Bacall… Por cierto, me acabo de fijar en que entre mis cuatro primeras elecciones hay dos Bogart, dos Brando y dos Coppola, por algo será.

Casablanca

Otro topicazo, pero ¿qué puedo decir? He perdido la cuenta de las veces que la he visto, desde luego más de treinta. Yo tampoco sé la razón por la que se ha convertido en lo que es, pero para mí es la película que queda con el paso de los años.